Presentación: Ruta XV

Desde hace más de una década hemos realizado diversos viajes y exploraciones en el distrito peruano de Vilcabamba, hemos localizado un conjunto de ruinas incas en una zona deshabitada al oeste del distrito de Vilcabamba en las que estamos convencidos de que, de acuerdo con las evidencias, lentamente pero sin pausa, estamos poniendo a la luz los restos de Vilcabamba la Grande, la capital perdida del último reino Inca. Estos restos no son todavía accesibles para el turismo, aunque está disponible información sobre esta investigación en la web www.vilcabamba.net.

En estos años hemos podido admirar la riqueza histórica, natural y paisajística de aquel territorio, al tiempo que comprobamos la pobreza que atenaza a una gran parte de la población. Por estos motivos hemos decidido dar a conocer y promover una nueva ruta, que se aproxima a la zona de nuestra investigación, para facilitar que las agencias de viaje especializadas y los interesados en el turismo natural y de aventura puedan comenzar a visitar aquel territorio.

Ruta XV- Ruta XACOBEO VILCABAMBA

 

Hemos bautizado este recorrido Ruta XV, o Ruta Xacobeo-Vilcabamba,  porque nace en este año 2010, en el que se celebra el Año Santo de los milenarios caminos Xacobeos, o caminos de peregrinación a Santiago. Por ello buscamos en nuestra ruta un cierto paralelismo con el Xacobeo al otro lado del Atlántico, prestando especial atención a las referencias a Santiago, que a lo largo de los siglos ha adquirido múltiples significaciones de gran interés cultural.

 

PREPARATIVOS

Llegamos a Cusco a tiempo para asistir a la celebración del Corpus Christie, que es una de las fiestas más populares e interesantes que se celebran en la capital sagrada de los incas. Los santos y vírgenes de quince templos de la ciudad son trasladados en procesión, al ritmo de la alegre música que tocan las bandas de cada cofradía, hasta la Plaza de Armas y se alojan en la catedral durante ocho días. Es una manifestación festiva y solemne del pacífico sincretismo religioso que caracteriza el mundo andino.

Cada una de las imágenes es seguida por una multitud de fieles, entre los que se mezclan los que veneran su versión católica, los que la adoran como encarnación de una divinidad andina; junto con  otros que, sin el menor conflicto interior, rinden culto y se  identifican simultáneamente con ambas concepciones religiosas. Hay también muchos que disfrutan del admirable espectáculo humano.

Tras un largo desfile procesional los santos se introducen en la catedral y la fiesta del Corpus se prolonga en la noche con el plato típico tradicional de ése día, el Chiri Uchu" o "Ají Frío" que consiste en pequeños trozos de cuy asado, pollo, ch'arki, embutidos, cau-cau, queso, torrijas de harina de maíz, maíz tostado, qocha-yuyo y rocoto. Se sirven también chicharrones, anticuchos y otros alimentos tradicionales, acompañados de cerveza y chicha.

En 2010 la Escuela Taller de la Almudena fue la Mayordoma, o "Carguyoq", de la parroquia e imagen de Santiago, con lo cual, de acuerdo con la tradición se encargó de renovar el vestuario de la imagen de Santiago, colaborando en la organización de la fiesta. Este centro, dirigido por la Arquitecta peruana Jacqueline Luksic;  patrocinado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, AECID, y el Instituto Nacional de Cultura del Perú; forma jóvenes para trabajar en tareas de excavación arqueológica, restauración de patrimonio y otros oficios.

La parroquia de Santiago de Cusco

Cuando en 1536 Manco Inca puso cerco a Cusco, los españoles proclamaron que Santiago a caballo había acudido en su ayuda para salvarlos; y treinta y cinco años después se construyó en su honor, por orden del Virrey Toledo, la iglesia de Santiago en Cusco. La iglesia fue totalmente destruida por el terremoto de 1650, reconstruida y dañada otra vez por diversos terremotos. Se edificó con adobes y cuenta sólo con una torre. Su interior de nave única está adornado con altares barrocos. Destaca el frontal de plata del altar mayor. La imagen de Santiago a caballo que custodia la parroquia es una de las más famosas del Cusco. Tiene un rasgo muy original. La figura aterrorizada bajo las patas del caballo luce coraza, mostacho y una piel muy clara, que parece representar un conquistador español más que la tradicional figura de un indio o un moro, que son las más habituales en las imágenes ecuestres de Santiago a uno y otro lado del Atlántico.

El apóstol Santiago se identificó en los Andes con la figura de Illapa, el dios de las tormentas, que gobierna lluvias y temporales, también conocido como Shanti. Recibe por este motivo múltiples invocaciones en los numerosos templos que se le han dedicado. Santiago es también el patrón de los caballos y por tanto preside importantes ferias ganaderas. FOTOS SANTIAGO Y CORPUS

LA RUTA HACIA VILCABAMBA

En condiciones normales el viaje desde Cusco hasta la capital del municipio de Vilcabamba se puede hacer en seis a ocho horas con una carretera principal y varias alternativas.

El camino principal sigue la carretera asfaltada desde Cusco hasta Urubamba y desde allí, por el valle sagrado, hasta Ollantaytambo recorriendo el mismo camino que la mayoría de los visitantes de Machu Pichu. Pero después de Ollantaytambo ambas rutas se separan. El tren a Machu Pichu desciende lentamente siguiendo el curso del río Urubamba. Mientras que la ruta hacia Vilcabamba inicia una serpenteante ascensión hacia el Abra Málaga, (4.200 m.s.m.) dejando a la izquierda de nuestra ruta la cumbre del Nevado Verónica (6.000 m.s.m.). Hasta allí y el primer tramo en rápido  descenso hasta Carrizales el camino está asfaltado. Después sigue la pista de tierra que pasa junto a las ruinas de Amaybamba, reconstruidas y señalizadas por el INC. Se conservan algunos interesantes muros de la de esta población, que fue el primer asentamiento Inca en este valle a comienzos del siglo XVI cuando lo conquistaron a los manaríes obligándolos a replegarse hacia la selva amazónica. Los incas repoblaron el valle con campesinos chachapoyas trasladados desde el norte de su extenso imperio.

La ruta en continuo descenso permite admirar la sucesión de ecosistemas hasta la cálida Santa María, donde el viajero podrá proveerse de naranjas, piñas, mangos y todo tipo de frutas tropicales de la zona, que se ofrecerán a muy buen precio. Ya está muy cerca el puente Chaullay que cruza el tumultuoso río Vilcanota y da entrada al antiguo territorio independiente del último reino inca Vilcabamba.

VARIANTES DE INTERÉS TURÍSTICO PARA ESTE VIAJE

El recorrido desde Cusco hasta Ollantaytambo tiene otras alternativas posibles que alargan un poco el recorrido pero merecen la pena. Una de ellas es visitar los restos incas en Moray. Otra es acercarse a conocer la mina de sal de Maras, y disfrutar de su colorido con un inolvidable paseo que permite descender caminando hasta el río Urubamba.

Otra alternativa que suma pocos kilómetros al viaje es visitar Huarocondo, una bella población colonia, especializada en servir lechón asado.

 

ÚLTIMOS PREPARATIVOS Y COOPERACIÓN PARA EL DESARROLLO

 

El objetivo principal de nuestro viaje en 2010 al dar a conocer la Ruta XV, era facilitar el acceso de turismo sostenible y respetuoso con la naturaleza, a una zona de Vilcabamba de gran belleza.

La población vive allí en situación de extrema pobreza, por lo que aprovechamos el viaje para llevar algo de ayuda. Contamos con aportaciones económicas de la Fundación Cum Laude de Ourense, de la Consellería de Cultura de la Xunta de Galicia; así como donaciones de la Asociación de Vecinos de Logrosa, Negreira y materiales de Couselo Rama S.L. de Ordes, y de Torre de Núñez, en colaboración con la ONG Labañou Solidaria de A Coruña. Acopiamos suministros para el viaje e hicimos una gran compra de material escolar para las escuelas mas pobres de Vilcabamba con dinero donado para este fin por la Asociación de Vecinos de Logrosa, del municipio de Negreira en A Coruña. En total más de cien kilos de libretas, lápices, bolígrafos, mapas, paneles explicativos y otros recursos para las escuelas de Vilcabamba.

 

NUESTRO VIAJE

8  de junio, Martes

Partimos a primera hora desde Cusco hacía Pucyura en una combi contratada para nosotros por la Dirección Regional de Turismo, Dircetur. Formaban el grupo cuatro expertos montañeros: Rubén Suárez Carballo, Jorge Feal, Pablo Fadeville y Xosé Ramón; junto con la médica Eva Guldrís y yo, Santiago del Valle como coordinador del grupo. Nos acompañaba en la primera jornada de viaje Sulpicio Flores, el representante en Perú de la ONG Labañou Solidaria.

Sabíamos que iba a ser un viaje complicado porque estaba convocada huelga general en la región que pretendía paralizar el tráfico desde Cusco hasta Ollantaytambo. Entre los motivos de la protesta estaba la petición al Gobierno de ayudas para los perjudicados por las grandes lluvias del invierno de 2010 que provocaron avalanchas e inundaciones que arrasaron viviendas y cultivos; así como una enorme crecida del río Urubamba que se llevó varios kilómetros de la vía del ferrocarril a Machu Pichu.

El día de nuestra partida la situación era muy incierta, pero, armados de paciencia, intentamos llegar a nuestro destino sorteando multitud de barricadas que encontramos en el camino. Para ello tuvimos que improvisar rutas alternativas metiéndonos por caminos estrechos e, incluso en algún momento, campo a través.

En alguna de las barricadas intentamos razonar explicando el objetivo de nuestro viaje y conseguimos que nos permitieran el paso. Cuando la negociación fue inútil tuvimos que volver atrás para encontrar un desvío y seguir avanzando. En un apartado camino de montaña encontramos la barrera más original de todas: un niño de nueve años solo con unas cuantas piedras en medio de camino.

La huelga nos impidió llegar hasta la mina de sal inca de Maras, como estaba previsto. Pero el azar nos llevó hasta Moray y aprovechamos para visitar aquel mágico lugar. En Moray hay una profunda hondonada con varias estructuras de andenes concéntricos de gran belleza. Hace años surgió la teoría de que aquellos andenes podrían haber sido utilizados para realizar selecciones de semillas adaptándolas a distintas alturas, pero este hipótesis ha quedado descartada por los arqueólogos. Hoy sabemos que en Moray hubo estructuras ceremoniales pre-incas, que fueron ampliadas por los incas conservando funciones ceremoniales y religiosas.

Tras varias horas buscando salida en un laberinto de caminos conseguimos llegar al valle sagrado ya muy cerca de Ollantaytambo. Pero de nuevo encontramos el camino cortado por una gran barrera de troncos custodiada por un nutrido grupo de campesinos muy enfadados. Aquella comunidad había sufrió graves damos por las inundaciones y no estaban dispuestos a permitir a nadie el paso.

El ambiente mejoró cuando algunos miembros del grupo reconocieron a Sulpicio Flores. Meses antes había llevado a aquella comunidad medicamentos donados por la Fundación Cum Laude como medida de emergencia contra las inundaciones, por lo que decidieron hacer una excepción y abrirnos paso.

Más allá de Ollantaytambo no había obstáculos y conseguimos llegar a Pucyura ya de noche para  alojarnos en la Casa de la O.N.G. Labañou Solidaria.

9 de junio, miércoles

Partimos a primera hora en un camión desde Pucyura hacia Arma,  acompañados de Pascuala Cobos y Francisca.  su hijo Ivan Quispicusi, Jesús Castillo

Salimos en camión hacia Arma. La carretera estaba llegando ya hasta la parte media del valle, donde vierte sus aguas el arroyo Panta. Las obras de la carretera habían cortado el viejo camino. Se podía continuar por un camino provisional que subía hasta lo alto de la montaña, pero, analizando la situación con nuestra guía, concluimos que es muy difícil y peligroso para subir con caballos y mulas.

Retrocedimos un poco para bajar por un camino y acampar junto al río en un campo cerca de una plantación de eucaliptos y rodear la montaña al día siguiente por un camino seguro.

Aquella noche se produjo una tragedia muy cerca de nosotros, aunque el aquel momento no pudimos saberlo. Una mujer que caminaba con dos hijos pequeños y con un caballo decidió seguir su camino por el peligroso sendero provisional que nosotros evitamos. Subía con los dos niños y el animal caminando hacia el alto paso en la montaña en Arma/Panta cuando en un tramo arriesgado el caballo se asustó y con un brusco movimiento empujó a la mujer y a uno de los niños que cayeron a un profundo barranco. Los dos murieron al instante y el otro niño se quedó en el camino  aterrorizado hasta que otro caminante lo encontró.

10 de junio, jueves

Desayunamos en un campo con eucaliptos en el valle de Arma, junto al río Tambo a 3.225 metros. Mientras recogíamos el campamento pasaron algunos niños que iban  hacia la escuela Chiquisca que está un poco desviada de nuestra ruta. Poco más tarde vino a vernos la profesora con algunos alumnos, por lo que aprovechamos para repartirles las primeras libretas y lotes de material escolar para cada alumno.

FOTOS

El material escolar que llevábamos suponía una importante sobrecarga. Tuvimos que reforzarnos con dos mulas que contratamos en Arma conducidas por su amable propietario, de nombre Alipio.

Uno de los objetivos de nuestro viaje era comprobar la riqueza pesquera de la zona, que es uno de sus muchos atractivos. José Ramón sacó la caña y en poco tiempo pescó en el río Tambo tres truchas pequeñas y confirmó que había muchas más. Nos cuentan que las crecidas de febrero deshicieron la laguna que se había formado con el huayco. En esa laguna se criaban las truchas, por eso ahora hay menos y son más pequeñas.

Iniciamos nuestro camino subiendo una cuesta muy pendiente. Llegamos a la aldea Abruta (3.635 m.s.m.) a las diez de la mañana. Un hombre pide ayuda porque se lastimó en la mano haciendo bloques de adobe para construir una casa para la comunidad. No es nada grave. Eva le practica una cura.

Paramos en la escuela de Yanahuanca. Repartimos material a todos los niños. Continuamos nuestro camino hacia el Abra de Añacasa.

En el valle de Yanahuanca se pueden admirar magníficos ejemplares de Puya Raimondi, la flor más grande del mundo catalogada por el científico italiano que le dio nombre en el siglo XIX. Es una especie amenazada. Utilizan sus hojas espinosas para reforzar el cierre en algunos campos y, lo que es más grave, en ocasiones las queman para calentarse o cocinar, porque en la zona hay muy poca vegetación.

Poco antes de la dos de la tarde pasamos el Abra de Huarhuacasa y por un cómodo camino descendente llegamos a Choquetira antes del anochecer. Choquetira tiene escuela y centro de salud, pero no dispone de electricidad. Está en un valle con paisaje de tierra y rocas sin vegetación, rodeado de altas montañas nevadas. Al nordeste está el Panta y al norte el Azulcocha. Hacia el oeste desciende un camino  hacia el río Apurimac, bordeando las laderas rocosas del Chontawilka, es una montaña rocosa en cuya cima de formas suaves se puede adivinar la silueta de una mujer acostada. Es un apu femenino, según la tradición, pareja del Choquezafra, que es el apu principal del toda la zona, aunque su cima no se puede contemplar desde Choquetira porque lo ocultan las rocas.

Cuando concluyan las obras de ampliación de la pista, previstas para 2011, se podrá llegar en camión hasta aquí desde Pucyura, lo que facilitará el comercio.

 

Nos permitieron instalar nuestras tiendas en un campo dentro del recinto de la escuela. La población está muy preocupados por los problemas de deforestación. Tienen que recoger leña cada vez más lejos del pueblo.

11 de junio, viernes

A las 9.30 nos pusimos en marcha hacia las Lagunas Azules, para conocer el grupo de tres lagunas de distintos colores que había observado en fotos de satélite que están en un circo glaciar que recoge aguas del Azulcocha y del Panta.

Guiados por José Quispe iniciamos el camino remontando un valle que recoge el agua que rebosa de las lagunas. Descasamos poco después de las 11 cuando el altímetro marcaba 4.105 metros. Y poco antes de las dos de la tarde llegamos a la más alta de las lagunas a 4.555 m.s.m. de GPS. Es un lugar de belleza impresionante. Hay una laguna de color azul intenso, otra es de color verde claro y la tercera de color verde intenso. El color de cada una depende de los minerales que arrastran los arroyos que las forman procedentes de los tres nevados que confluyen en aquel circo de belleza espectacular.

12 de junio, sabado

Repartimos material escolar a los alumnos de la escuela de Choquetira. Entregamos un foco con una placa solar a la comunidad que, de acuerdo con el Presidente de la Comunidad, queda depositado en la escuela.

Para cocinar en Choquetira tuvimos que comprar leña, porque hay que traerla de lejos. La comunidad tiene un grave problema por la falta de leña por causa de la intensa deforestación que afecta a la zona. El Presidente de la Comunidad me dice que necesitarían ayuda para equipar a las familias campesinas de la zona con cocinas solares y sistemas de calentamiento de agua.

Nadie en Choquetira ha recorrido la ruta que proyectamos hasta Pampaconas. Pero hay varias personas que conocen el camino hasta el valle de Sacsarayoc y confirman que será transitable para las mulas. Eso me tranquiliza sobre una parte del recorrido que diseñé estudiando imágenes de satélite. Un poco más allá entraremos en terreno ya conocido de viajes  anteriores.

Salimos de Choquetira cruzando un antiguo puente, subimos por la ladera hacia el valle de Piscacocha y avanzamos por él remontando el arroyo del mismo nombre hasta superar un arroyo que por el color rojizo intenso del barro de sus orillas muestra que está cargado de mineral de hierro.

Instalamos nuestras tiendas en un campo cerca de un arroyo para preparar la jornada siguiente en la que piensan acometer la escalada del Azulcocha.

13 de junio, domingo

Amanecemos en la zona alta de Piscacocha con -5ºC. El nombre del valle, Piscacocha significa “cinco lagunas”. Los cuatro andinistas se preparan para salir antes que nosotros. Su plan es subir hasta Azulcocha y luego, si pueden, seguir hasta el Panta y bajar a Porcay, o regresar por el mismo camino si la ruta no es posible.Salgo tras ellos con Eva y las mulas con sus cargas. A las 12 horas descansamos a 4.366 metros. Poco más tarde alcanzamos los 4. 566 metros junto al Abra que corona Piscacocha. Se  Chunchulcasa (que significa “Lugar de tripa)

Desde la abra de ve una imagen muy hermosa del Choquezafra. También se ven las tres lagunas que están en la cabecera del río Choquezafra, que desciende hacia el oeste. Es el mismo río que hemos recorrido en su curso medio durante nuestras exploraciones de años anteriores. La más grande se llama Wasyoccocha, que significa Laguna con casa, porque hay una gran piedra en medio del agua que a distancia parece una casa. La siguiente se llama Perolcocha.

Desde aquella altura pudimos distinguir a los cuatro andinistas como puntitos oscuros sobre la nieve avanzando lentamente. Luego sabremos que estaban teniendo más dificultades de las previstas porque el glaciar está lleno de enormes y profundas grietas.

Descendemos por un viejo camino muy empinado hacia el valle llamado Sacsarayoc. En algunos tramos hay escalones tallados de buena factura, le evidencia de que estábamos recorriendo es un antiguo camino inca.

FOTO ESCALINATA INCA

A las 16. 54 instalamos nuestras tiendas en un campo junto al arroyo en la posición S. 13º 12.063´/ W 73º 07.537´alt. 3.786 metros s.m.

14 de junio, lunes

Permanecemos en el campamento a la espera de noticias intentando comunicarnos por radio con nuestros compañeros cada dos horas, pero no conseguimos establecer contacto. Estamos muy preocupados por la falta de noticias de nuestros compañeros. El relieve es tan accidentado, con valles profundos y altas montañas rocosas, que no es sorprendente que nuestros equipos de radio no consigan comunicarse. No sabemos a ciencia cierta donde están ni que les ha pasado. Localizarlos se convierte en la máxima prioridad.

A las cuatro de la tarde hay buenas noticias. Están bien los cuatro, pero ante el peligro que representaba el estado del hielo decidieron optar por la prudencia y bajaron para acampar fuera de la nieve y pensando en realizar un nuevo intento de ataque al Azulcocha al día siguiente.

15 de junio, martes

Horas más tarde, hacia el mediodía, aparecen nuestros compañeros y celebramos el feliz reencuentro con abrazos. Nos explican que las grietas en el glaciar y el estado del hielo hacían tan peligroso el avance que decidieron renunciar a la escalada. El Azulcocha deberá seguir esperando. En esta ocasión no ha sido posible abrir una  vía de escalada por aquella zona. No ha sido posible abrir una vía de escalada al Azulcocha, que era uno de los objetivos del viaje, pero han tomado la decisión más sabia, la que marca la prudencia necesaria y el respeto a la montaña, más necesario cuando el peligro se extrema. Se toman el tiempo necesario para un baño regenerador en el río de Sacsarayoc y emprendemos de nuevo camino.

Los caballos y las mulas con dos arrieros descienden hacia el fondo del valle para alcanzar el valle de Totora por el camino más llano; mientras que el resto, caminando, buscamos una ruta alternativa a través de la montaña que separa ambos valles. Este  camino, más pendiente y dificultoso, nos ofreció la posibilidad de una vista panorámica y ya  en el descenso, el feliz hallazgo de una hondonada en la que crecen algunos ejemplares de puya Raimondi.

Un poco más adelante vemos una casa y en ella un joven campesino que nos orienta y finalmente nos reunimos con las mulas y las cargas junto al río, junto al río cerca de la base de las impresionantes escalinatas incas que conducen al Abra Dolores. Un lugar que yo ya conocí en mi primer viaje a este valle en el año 2002. (www.vilcabamba.net)

16 de junio, miércoles

Tras el desayuno iniciamos la subida de las largas escalinatas incas que conducen al Abra Dolores. Para vencer un pronunciado desnivel de más de quinientos metros los incas realizaron un intenso trabajo en este tramo del camino, construyendo centenares de escalones de piedra trabajada cuidadosamente que  está muy bien conservado, debido sin duda a que se trata de un lugar apartado y con un escaso tránsito de viajeros. Las escalinatas, o graderíos, que comunican el valle de Totora con el Abra Dolores es sin duda el conjunto de esta clase más imponente conocido hasta ahora en todo el distrito de Vilcabamba.

La prolongada ascensión reclama al caminante algunos descansos, que ofrecen como premio una inolvidable vista sobre el valle con las cumbres nevadas del Panta y el Azulcocha al fondo.

Hacemos un pequeño descanso en una pampita a 3.892 m.s.m. y a las 13 horas llegamos a lo alto del Abra Dolores. Altura 4.260 metros. Desde allí se inicia un largo y suave descenso que conduce hasta el valle donde se asienta Porcay, adonde llegamos a las 14´30.

Nos instalamos en el recinto de la escuela con autorización de la única profesora del centro. En Porcay hay una pequeña capilla dedicada a Santiago que se abre sólo en ocasiones muy señaladas. Es el patrón de los caballos y por ese motivo se celebra aquí cada día 25 de julio una gran feria de caballos.

Ha venido un hombre a pedir ayuda médica porque hay un niño en la aldea que está muy mal. Eva, la médica de la expedición, se acerca a verlo.

17 de julio, jueves

Antes de partir me reúno con dos directivos de la Comunidad, Benito Huilca Quipo y León Huamán Quispiquzi. Me exponen los principales problemas que afectan a la población, me comprometo a transmitirlos a la O.N.G. Labañou Solidaria y les entrego un foco con placa solar para la comunidad, que no tiene corriente eléctrica, saneamiento de agua, servicios médicos ni carretera.

Distribuimos lápices, bolígrafos y gomas a todos los alumnos. También damos algunas a las familias de algunos vecinos que nos dicen que tienen hijos. Eva ha ido a ver al niño y nos ponemos en marcha con la satisfacción de saber que ha mejorado mucho. Nos guía hacia Washwacocha un campesino que vive junto a la laguna.

Descansamos a  4.300 metros. El paisaje es de gran belleza, con la imagen imponente de los nevados. A la izquierda se alza el Cumbaya y a la derecha al fondo del valle el Panta.

Llegamos a Washwacocha a tiempo para echar las cañas y pescar algunas truchas, que allí son muy abundantes. Acampamos junto a la casa más próxima a la enorme laguna. En un antiguo valle glaciar se ha formado la más grande laguna de Vilcabamba, que da nombre al lugar. Washwacoha o Laguna de los Patos tiene 1.800 metros de largo; y puede llegar a los dos kilómetros en temporada de lluvias. Cuentan que hace años dejaron unas pocas truchas con un helicóptero y es evidente que se han adaptado muy bien al lugar.

En todo el valle de Washwacocha hay apenas media docena de viviendas campesinas bastante dispersas. Pero hay una persona natural del lugar que goza de cierta fama en Perú, una cantante de éxito en el Perú: Eslinda Wilca. Cuya voz sonaba en las emisoras de radio aquellos días cantando huaynos, la música más popular en el mundo serrano con  ritmos muy alegres y letras siempre tristes.

18 de julio, viernes

Como el camino hacia Pampaconas no es muy largo aprovechamos para pescar unas truchas para el desayuno y nos pusimos en marcha a las 11.  Guiados por dos muchachos de la familia que nos alojó subimos un largo y empinado sendero por el que en hora y media de camino llegamos a Negrocasa, que es un paso en la montaña,  muy cercano a la Laguna Negra, Negrococha, que no siendo pequeña parece diminuta en comparación con la que dejamos atrás. A partir de este lugar es preciso desmontar de los caballos y avanzar caminando con precaución. Las laderas son muy empinadas y hay algunos barrancos, por lo que es necesario avanzar con precaución e ir acompañado de un guía que conozca esta ruta. El sendero nos lleva a un angosto paraje con algunas piedras planas cuya función da nombre al lugar: Cachychinahuayco, que significa en quechua “Batan de sal para los animales”. A la una del mediodía alcanzamos el Abra Cachichina, donde se inicia un largo descenso que nos lleva directamente a Pampaconas, adonde llegamos a las 15´30. Hemos completado el viaje desde Washwacocha en cuatro horas y media.

19 de junio, sábado

En Pampaconas hay un centro de salud y una escuela. Desde hace unos pocos años llega hasta aquí una carretera de tierra y el fluido eléctrico. He hecho hay docenas de farolas de alumbrado público, pero están siempre apagadas.

Todos los sábados del año se celebra una feria a la que acuden familias campesinas con sus mulas para vender café y otros productos y para comprar en los puestos que se extienden por el campo. Para el viajero este día ofrece la oportunidad de contratar un pasaje en alguno de los camiones que partirán de regreso hacia Pucyura a lo largo de la mañana; compartiendo el viaje con campesinos y comerciantes y probablemente con algún animal comprado en la feria.

De este modo, admirando el paisaje, con algunas gallinas y un par de simpáticos cerdos como compañía, partimos a las doce de regreso hacia Pucyura, donde completamos esta parte del viaje.

20 de junio, domingo

Dedicamos las jornadas a descansar y hacer turismo. Nadie debe viajar a Vilcabamba sin visitar los importantes restos incas que se conservan muy cerca de Pucyura y Huancacalle: Los restos Vitcos, la ciudadela donde fue asesinado Manco Inca, el primero de los Incas del reino independiente de Vilcabamba; así como las mágica roca tallada Ñusta Hispana y Rosaspata.

21 de junio, lunes

Emprendemos viaje de regreso a Cusco en una combi. Cerca del puente Chaullay, en Santa María, Eva y José Ramón nos dejan para acercarse a visitar Machu Pichu, que está muy cerca, para regresar a Cusco en tren.

El resto del grupo, desde Ollantaytambo tomamos un estrecho camino que lleva a Huarocondo; una pequeña población especializada en lechón asado. Y llegamos a dormir a Cusco completando nuestro inolvidable viaje.