Hallazgos Wari en Vilcabamba

    Hallazgos Wari en Vilcabamba

    En febrero de 2011 el ministerio de cultura del Perú presentó en Cusco los restos arqueológicos encontrados el año anterior por el arqueólogo Javier Fonseca Santa Cruz en Espíritu Pampa, o Eromboni Pampa. Era especialmente importante un enterramiento perteneciente a un alto dignatario del imperio wari, con una máscara y un pectoral de plata, un brazalete y varias cuentas de oro y de cerámica.

    Las excavaciones realizadas en Espíritu Pampa por el Ministerio de Cultura del Perú desde 2008 a 2016 han identificado dos periodos de ocupación muy diferenciados en el tiempo, compuestas por estructuras wari y por construcciones incas.

    El más importante hallazgo wari son doce enterramientos correspondientes a personajes destacados encontrado por el arqueólogo Javier Fonseca Santa Cruz. Aunque varias tumbas habían sido saqueadas, se recuperaron ajuares funerarios con piezas de oro y plata.

    Arqueólogos que han investigado aquel lugar afirman que fue abandonado por sus ocupantes wari de modo repentino. No se encontraron evidencias de combates por lo que se ha señalado como probable que se hubieran producido una gran mortandad por una terrible epidemia de fiebre amarilla, frente a las cuales el pueblo wari, originario de zonas altas de Ayacucho, tenía pocas defensas. Este rápido abandono explicaría por qué allí quedaron valiosos enterramientos, junto con los muros de grandes edificios de piedra, los cuales fueron ocupados por pueblos selváticos.

    Los wari nunca regresaron porque entre los siglos XI y XII D. de C. desapareció su imperio. De modo que cuando los incas se internaron en la selva trescientos años más tarde encontraron un gran complejo de edificios de piedra habitado por una población selvática, que no podía haberlos construido, ya que sus viviendas habituales eran chozas precarias construidas con ramas y hojarasca.

    Era un descubrimiento muy importante que daba una nueva perspectiva sobre la presencia en Vilcabamba del gran imperio que, siglos antes del nacimiento del imperio inca, tuvo por centro la ciudad de Wari; la cual está ubicada a venticinco kilómetros al noroeste de Ayacucho y a ciento quince kilómetros en línea recta al oeste de las restos de Eromboni Pampa, o Espíritu Pampa.

     Wari y Tiahuanaco

    A partir del siglo VI d.C.. se desarrollaron estos dos grandes imperios, conocidos por el nombre de sus capitales, que se extendieron hasta ocupar la mayor parte del territorio del Perú actual: Tiahuanaco junto al lago Titicaca y Wari cerca de Ayacucho.

    Tiahuanaco se extendió por el altiplano y gran parte del territorio boliviano actual; y parte de  la costa sur del Perí incluyendo Nazca. Mientras que los wari  expandieron su territorio desde Cusco hasta la costa del Pacífico y desde allí hacia el norte llegando a territorios actuales de Ecuador. 

    Cuando llegaron los invasores españoles quedaron  admirados por las dimensiones de aquella ciudades y por sus edificios, testimonios de su pasado poderío. Sus ocupantes originales habían desaparecido y en las poblaciones vecinas tan sólo conservaban algunos mitos o leyendas relacionados con aquellas antiguas construcciones.

    Hoy se sabe que el imperio de Tiahuanaco comenzó a desarrollarse hacia el año 500 d. C., con centro en la ciudad de este nombre. Poco tiempo después, hacia el año 600 d.C. se formó otro gran reino que tuvo como centro la ciudad de Wari, ubicada a venticinco kilómetros de distancia de la capital actual del departamento de Ayacucho.

    Eran estados teocráticos y militarizados que convivieron pacíficamente hasta 1000 o 1100 d.C.; comerciaban y compartían creencias, tradiciones y lugares sagrados comunes. Ambos tenían como idioma principal el puquina, que era el quechua arcaico. Desarrollaron una importante red de caminos, construyeron tumbas abovedadas para los enterramientos y depósitos de forma circular, llamados colcas, para almacenaje de alimentos; y extendieron la construcción de andenerías para el cultivo del maíz.

      La capital Wari alcanzó una extensión de mil seiscientas hectáreas, se calcula que llegó a tener cincuenta mil habitantes y todavía oculta muchos misterios.

    Se cree que el imperio Wari estaba ya debilitado  cuando sufrió una sucesión de ataques y rebeliones internas que lo llevaron al colapso. En la capital Wari aparecieron tumbas anegadas por capas de cieno que excavó el arqueólogo ayacuchano Ismael Calderón, quién considera que hay evidencias de que hubo terribles inundaciones capaces de poner en crisis un orden social y económico que estaba basado en los suministros agrícolas, en el intercambio de productos por trabajo y en el comercio con Tiahuanaco.

    El pati (Eriotheca vargassi) es actualmente una especie en amenazada. Era el arbol sagrado en la cultura wari, se cree que se empleaba en rituales sagrados porque su corteza tiene propiedades alucinógenas; y que estaba presente en todos los asentamientos importantes, por lo que actualmente se conservan ejemplares de este arbol como muestra en la entrada del sitio arqueológico Wari. Y el topónimo Patibamba, o llanura de pati, presente en el territorio de Ayacucho y también en Vilcabamba, es un testimonio del cultura wari.

    La cultura wari desarrollo una cerámica de alta calidad y extendió el uso del bronce.

    ¿Por qué dos imperios tan poderosos entraron en crisis? Actualmente se cree que hubo una confluencia de factores climáticos y políticos que los debilitaron y llevaron al colapso.

    Tiahuanaco sufrió la invasión de pueblos de lengua aymara procedentes de territorios ubicados actualmente en el sur de Bolivia y el norte de Argentina; cuando estaba ya debilitado por problemas internos, climáticos y por la reducción del lago Titicaca que se alejó varios kilómetros de la capital.

    Wari entró en crisis alrededor del año 1.100 y uno de los factores que contribuyó a su colapso fue la expansión chanca que debió provocar el colapso de su comercio con los tiawanako.

    Los chanca

    A finales del siglo X un pueblo belicoso y guerrero, conocido como chanca, o chanka, se expandió a lo largo del valle del río Pampas con lo que cortó las principales vías de comercio e intercambio entre Wari y Tiahuanaco. Con ello contribuyeron al debilitamiento y a la crisis del imperio wari y seguramente intervinieron en el saqueo que destruyó su gran capital.

    Según la tradición los chancas tenían su origen, o pacarina, en la laguna de Choclococha, que es el lugar de nacimiento del río Pampas, en el actual departamento de Huancavelinca. Estaban divididos en dos grupos étnicos diferenciados: hanan chanca y uran chanca, que significaba arriba y abajo en su dialecto quechua arcaico.

    Los chancas eran grupos marginales del imperio wari, de vida rural en las montañas, que no habían llegado a incorporarse plenamente a la sociedad de aquel imperio. Mientras que los poblados wari estaban generalmente asentados en zonas llanas y cerca de riachuelos; los chancas “escogieron la cima de formaciones montañosas nunca antes ocupadas”, según los estudios del arqueólogo Cirilo Vivanco Pomachari.

    Su modelo de asentamiento más común era en pequeñas aldeas o poblados que no superaban el centenar de casas ubicadas casi siempre en lugares altos y de fácil defensa, generalmente entre 2000 y 4.000 m.s.m.. Estaban formados por viviendas aglutinadas, generalmente de estructura circular; y en ellos no aparecen edificios públicos notables, lo que lleva a los arqueólogos a suponer que el mundo chanca estaba organizado como una confederación de grupos tribales que podían agruparse temporalmente para actuar bajo el mandato de un líder para emprender campañas guerreras.

    Enterraban a sus muertos en cuevas bajo el abrigo de grandes rocas; otras veces en tierra protegidos por estructuras circulares de piedra. Y elaboraban cerámica muy rudimentaria sin apenas decoración, la cual supuso un gran paso atrás respecto al elevado nivel técnico de los centros cerámicos wari.

    En su conjunto la sociedad chanca retrocedió culturalmente en relación con la compleja y organizada sociedad wari.

    Grupos de etnia chanca formaron un poderoso ejército con varios capitanes entre los ríos Pampas y Vilcas, intentaron extender su territorio hacia el este y fueron los primeros grandes adversarios de los incas.


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