Patibamba

    "Juan de Betanzos - Vilcabamba 98". Una pista fundamental

    En 1997 habíamos identificado en la zona alta de Pampaconas restos incas junto a un viejo camino que bordeando las montañas discurría en dirección oeste, hacia el río Apurímac. Era un área de Vilcabamba no estudiada por otras expediciones y que tampoco había sido visitada por nuestros guías, pero nos propusimos explorarla en la expedición Juan de Betanzos 98. Contábamos con el patrocinio de la empresa gallega Instalaciones Torruf  y en Cusco el Instituto Nacional de Cultura nos apoyó con un vehículo todo terreno con el que viajamos hasta Vilcabamba con el paso del  Abra Málaga cubierto de nieve.

    Nos pusimos en marcha con un equipo integrado por sólo cuatro personas:

    Director: Santiago del Valle Chousa.
    Médico: Xosé Vidal Pan.
    Guías: Genaro Quispecusi Palomino y Nicanor Quispecusi Palomino.

    Queríamos explorar el camino que desde la parte alta de Pampaconas iba hacia el oeste en dirección al río Apurímac. Y nuestra mayor dificultad era que no existían  mapas de la zona porque el Instituto Geográfico Nacional todavía no había publicado los mapas a escala 1:100.000 de todo el territorio del Perú.Faltaban algunas áreas poco pobladas, como aquella.Tampoco estaba descrita en los mapas publicados por Bingham ni por exploradores posteriores. Ni había datos en el Catastro del Instituto Nacional de Cultura

    Un territorio desconocido

    Era un área muy poco poblada completamente desconocida para nuestros guías. Nicanor Quispecusi, pese a haber dedicado toda su vida al transporte de cargas por el distrito, nunca había recorrido aquella ruta y tampoco la conocían sus amigos arrieros.  Y se trataba de buscar restos prehispánicos, lugares relacionados con cultos andinos y sobre todo los topónimos de los lugares citados en los documentos del siglo XVI que describen la ruta hacia Vilcabamba la Grande   

    Desde la parte más alta de Pampaconas caminamos hacia el oeste  serpenteando entre tres y cuatro mil metros de altura en dirección al valle del Apurimac, sin saber a ciencia cierta a qué distancia estaba

    Vimos restos circulares de recintos prehispánicos y poco después entre las brumas apareció una misteriosa roca vertical, el apu Chacanticra, referente sagrado en aquellos valles. Y más adelante una montaña de cumbre aplanada  cuyo nombre, Intiwatana confirmaba que era un centro inca de culto solar. Cerca de la cima a 3500 m.s.m. y encontramos restos de muros destruidos, piedras talladas y profundas zanjas cubiertas intencionadamente con grandes piedras. Una importante estructura de cultos andinos, destruída o inacabada: otro indicio más de que nuestra exploración estaba bien encaminada.  Seguimos avanzando hacia el oeste entre laderas pedregosas hasta un paso montañoso, a 3282 metros de altitud, conocido como abra de Ushnuyoc, un topónimo Inca que señalaba que en algún lugar de aquella montaña debió haber un importante ushnu, una plataforma ceremonial inca. En torno a aquel paso estratégico vimos restos prehispánicos de un tambo o una fortificación. Y junto al camino un cementerio de belleza desoladora, con un muro circular que protegía escasamente las tumbas, en su mayoría muy pequeñas porque eran de niños, un testimonio dramático de la altísima mortalidad de una población infantil subalimentada y escasa de atención médica. Acampamos junto a la casa de un campesino que vivía muy aislado, que estaba preocupado por los daños que el puma causaba a su ganado.

    Doña Victoria Palomino nos habló de Patibamba

    Bingham no había recorrido aquel territorio

    En un encuentro casual con un grupo de transportistas, compartiendo hojas de coca y tragos de cañazo junto al camino, nuestro comunicativo guía Nicanor, escuchó la misteriosa historia de una mujer, doña Victoria Palomino, que quedó viuda en un lugar lejano y se había mudado a Pampaconas a vivir en casa de un pariente donde contó una historia que tenía a todos intrigados: "Vivía en un valle lejano llamado Patibamba en una casa a los pies de una gran montaña a la que nadie había subido. Uno de sus hijos fue un día hasta lo alto y encontró ruinas y muros antiguos, pero de repente apareció una serpiente con cabeza dorada. Le provocó un susto muy grande y a los pocos días murió…Eso es lo que me dijeron", me explicó Nicanor.

    - ¿Y tu conoces esa zona? ¿sabes donde está?

           - No dóctor, no conozco… Está más allá de donde llegamos en este viaje. Es una zona silenciosa. Hay que encontrar un valle donde ya sólo hay un campesino. 

           - Pues el año próximo vamos a conocer ese sitio le dije, fascinado por su información.

    Aquella historia incluía un dato fundamental: Patibamba era uno de los lugares que yo andaba buscando porque aparecía citado en las crónicas. Allí tuvo lugar el último combate el día anterior a la entrada de las tropas españolas en Vilcabamba la Grande. Y hasta aquel momento nadie había identificado su ubicación.

    Caminando en torno a los 3000, 3500 metros de altura por un área muy poco habitada disfrutamos del paisaje andino, mientras veíamos alejarse en dirección noroeste el valle del río Concebidaioc que desciende hacia Espíritu Pampa; convencidos tras nuestra visita de que aquel no era el emplazamiento de Vilcabamba la Grande.

    Nuestro camino estaba flanqueado por algunos restos prehispánicos y fuimos preguntando el nombre de los lugares con la intención de identificar alguno de los mencionados en las crónicas.

     En una zona deshabitada, a más de tres mil metros de altura, hallamos los restos de una gran explotación agrícola. El lugar se denomina "Lambras" -en quechua significa cultivos- y complejos canales de riego traen el agua de grandes distancias, lo que parecía un trabajo innecesario para la escasa población actual. En distintas zonas de la ladera aparecieron restos de recintos prehispánicos. En una montaña llamada Intiwatana, a 3.500 metros de altura, encontramos muros destruidos, piedras talladas y profundas zanjas cubiertas intencionadamente con grandes piedras.

    Pero no vimos caminos prehispánicos por aquella zona. y a pesar de los interesantes hallazgos, no teníamos ninguna orientación clara para continuar buscando Vilcabamba la Grande. Había que regresar pero en la última jornada nos aguardaba una sorpresa muy grata.

    Expedición 1998

    • Santiago del Valle y Nicanor Quispecusi en Pampaconas
    • Con Genaro Quispecusi y Maximino Bolaños
    • En Vitcos con las agujas del Pumasillo al fondo

    Mapa de Ruta

    2020 © Santiago del Valle Chousa