Hallazgo de Markanay

    "Juan de Betanzos - Vilcabamba 99". En busca de Patibamba hacia la capital perdida

    Tuvimos noticias del emplazamiento de un lugar llamado Patibamba y en 1999 nos planteamos como objetivo localizar su ubicación; ya que en las crónicas del siglo XVI se afirma que las tropas españolas llegaron a aquel lugar el día anterior a su entrada en Vilcabamba la Grande.

    Esta expedición fue presentada oficialmente en el Museo de América de Madrid el 24 de abril de 1999; y se desarrolló entre el 31 de mayo y el 30 de Junio de aquel año, con apoyo económico de la empresa gallega Grupo Torruf (www.torruf.com) y una buena provisión de alimentos donados por Casa Santiveri (www.santiveri.es) nos pusimos en marcha. Tras doce horas por pistas de tierra desde Cusco llegamos a Vilcabamba la Nueva -fundada por los españoles en el siglo XVI- donde concluía la pista de tierra practicable para vehículos de motor. A partir de allí sólo se podía avanzar a pié o caballo.

    Partimos en busca de Vilcabamba tres personas: Santiago del Valle Chousa, Xosé Vidal Pan y  Nicanor Quispecusi como guía.

    La primera etapa concluyó en Pampaconas. Y a partir de allí durante dos días, con tres caballos y dos mulas, avanzamos hacia el oeste recorriendo un camino inca muy escarpado de 3.000 a 4.000 metros sobre el nivel del mar. Después la ruta desciende de golpe mil quinientos metros, entre grandes barrancos, hasta llegar a un lugar llamado Toroc en un valle selvático donde se juntan las aguas de los ríos de Porcay y de Totora formando el río Pampaconas que fluye hacia el oeste como afluente del gran río Apurímac.

          El valle del río Pampaconas está muy poco poblado. Por la margen derecha discurre un sendero, que recorren de vez en cuando grupos de campesinos que transportan café desde el río Apurímac hasta Vilcabamba la Nueva. O para visitar a familiares como la joven de la foto que nos cruzamos en el camino.

          Una barrera de nevados rocosos que superan los cinco mil metros de altura cierra esta zona por el sur. Al norte se extiende otra gran cadena de montañas y luego la selva amazónica. Mientras que al oeste el río Apurímac, con sus rápidos y sus riberas rocosas, es casi infranqueable.

    Expedición 1999

    Mapa de Ruta

    Pampaconas pueblo y río.

              Seguimos el cauce del río Pampaconas hacia el oeste entre vegetación selvática y al llegar a Patibamba observamos en las alturas una formación rocosa de estructura semejante a la descripción que hacen las crónicas de Wayna Pukara, la “joven fortaleza“ con cuatro baluartes desde la que los incas intentaron su última emboscada al ejército que se aproximaba a Vilcabamba la Grande.

    Wayna Pukara - vista general desde abajo

    La crónica de Martín de Murúa precisa que en las proximidades de Vilcabamba la Grande, las tropas de Martín Hurtado de Arbieto, advertidas de una terrible emboscada preparada por los incas, se detuvieron precisamente allí, en Patibamba.

    "El campo español hizo alto para tratar de cómo se había de embestir al fuerte y prevenir las cosas necesarias para el asalto, que se esperaba sería muy difícil y peligroso". Detalla el cronista. "A pié y gateando" subieron la montaña para conquistar Wayna Pucara -la Joven Fortaleza. Esa noche el ejercito acampó en Markanay y a la mañana siguiente entraron en Vilcabamba la Grande, que acababan de abandonar los incas después de incendiarla.

    Seguimos adelante a la familia de Leocadio Huamán, los únicos habitantes en la margen izquierda del río Pampakonas. Ninguno de sus miembros había subido a lo alto de la montaña. Sabían que hacía cuarenta años un joven vecino hijo de Victoria Palomino había subido allá persiguiendo a su ganado. Al bajar contó que había encontrado muros de piedra, pero entre las ruinas se le apareció una víbora con cabeza dorada que le provocó un gran susto; y al poco tiempo murió.

     Una vez localizado sobre el terreno  Patibamba, había que encontrar restos incas y comprobar si las características del lugar coincidían con las descripciones de los cronistas y por el “Acta de Ocupación” de Vilcabamba redactada por Pedro Sarmiento de Gamboa.

    La pendiente es muy abrupta y no era posible utilizar los caballos, tal como describió Martín de Murúa en su crónica de la conquista. Durante varios días nos abrimos paso con machetes senderos a través de la selva para subir la ladera de la montaña.

    Jerónimo Huamán aprovechó para cazar mientras nos guiaba. Y nos mostró un gran conjunto de edificaciones derruidas en medio de la selva conocido por los campesinos como Lauramarka ó Markana. Allí había tumbad saqueadar y recintos, que por situación y por su toponimia concluí que eran los restos de Marcanay. Un importante enclave inca citado por los cronistas; la población donde descansó el ejército la última noche antes de su entrada en Vilcabamba la Grande.

     

    Más arriba subiendo la ladera de la montaña y encontramos nuevos andenes, restos de muros y recintos entre vegetación muy densa.

    Había que iniciar el regreso, pero en base a la documentación histórica disponible, la toponimia identificada a lo largo del camino y las características del terreno, yo estaba convencido de que habíamos encontrado la ruta histórica hacia la capital sagrada de los Incas de Vilcabamba. Estábamos muy cerca de la gran ciudad perdida Vilcabamba la Grande y sería necesario volver al año siguiente para continuar la exploración.

    Victor Angles Vargas explorador e historiador

    Santiago del Valle, Victor Angles y Willy Monzón en Cusco

    Victor Angles Vargas, reputado historiador y abogado cusqueño, viajó en varias ocasiones a Vilcabamba. Es autor de varios libros sobre historia y cultura incas. Tras su primer viaje a Espíritu Pampa señaló que las características geográficas y la estructura de Espíritu Pampa no coincidian con las referencias históricas que describen Hatun Vilcabamba y sus accesos.

         Yo ya había tenido ocasión de comentar con él este asunto y le mantenía informado de nuestras expediciones. Por todo ello fue un placer visitarle de nuevo en Cusco y comentar con él nuestros hallazgos en la zona más occidental de Vilcabamba a la que no habían prestado atención hasta ahora otros investigadores y exploradores en Vilcabamba.

    2020 © Santiago del Valle Chousa